En la mayoría de los
pobladores de la República Dominicana es común hablar sobre el tema de la
educación. Se ha habla frecuentemente de que el Estado no invierte lo
suficiente en este sector tan importante para el desarrollo de un país. Como
bien es sabido, la falta de recursos en esta área ha ocasionado que la
educación dominicana se halle estancada. Por lo tanto, esto se ha considerado
como un grave obstáculo para su avance. Pero si bien este es uno de ellos,
existen otros factores que debilitan el adecuado funcionamiento del sistema
educativo. Tal es el caso de la desobediencia, que es uno de los principales
enemigos de la educación de los niños.
Según la definición del
diccionario de la RAE[1],
podemos entender por desobediencia al acto por el cual ponemos resistencia a
hacer lo que nos ordena una ley o autoridad. En la sociedad en que vivimos,
llena de carencias, es común encontrarnos con la falta de obediencia por parte
de los niños. La desobediencia surge como una epidemia que amenaza con la
capacidad de alcanzar el objetivo de una buena educación. Si echamos un vistazo
a nuestro alrededor, observaremos que la falta de valores de la sociedad es un
desastre. Los padres, que son la base que constituyen la educación, no cumplen
a totalidad su papel vital, y los hijos, que no poseen otra autoridad que los
guie en el complicado proceso de su desarrollo se ven desorientados en su
formación moral.
En otras palabras, todo
esto puede verse reflejado en que los niños no quieren someterse a las reglas
establecidas, ya sea en el ámbito familiar o escolar, y, a causa de su
indisciplina, deciden revelarse ante cualquiera autoridad. Esta desobediencia
constituye un verdadero obstáculo para el sano crecimiento intelectual de los
niños, niñas y adolescentes. Esto se debe a que en el mundo en que vivimos es
una sociedad organizada, con un conjunto de reglas a respetar, y por tanto, el
no cumplimiento de estas puede provocar conflictos entre los superiores
(Padres, Tutores, Maestros) y los niños y jóvenes. Sin embargo, existen varias
razones por las que un/a niño/a puede ser desobediente, tales como: el que los
padres sean demasiado autoritarios, condescendientes o negligentes al momento
de corregir a sus hijos[2].
De otra manera, a pesar de todo lo expuesto anteriormente, desde mi punto de vista,
la principal causa de la desobediencia
es el déficit en la implantación de un sistema disciplinario adecuado.
A propósito, partiendo
de lo que escribe Carlos Cuauhtémoc Sánchez, en su libro “Un grito
Desesperado”: “Las normas de disciplina delimitan la única área confiable sobre
la que se puede edificarse la torre de éxito familiar y personal”, (Pág. 120), (Sánchez, 1994); podemos notar que
la disciplina es un elemento muy importante en la educación de los hijos. No obstante, la falta de disciplina y obediencia que poseen
muchos niños en nuestra sociedad ocasiona que se vea afectado su aprendizaje.
Tal es el caso, cuando en ocasiones estos no cumplen con sus tareas y
responsabilidades por usar su tiempo en juegos o en alguna clase de
entretenimiento. Otro caso puede notarse, en el que, como ya se ha dicho
anteriormente, la falta de valores en el seno familiar puede provocar que los
niños muestren una actitud de rebeldía hacia sus maestros o superiores, quienes
implantan una disciplina para el adecuado funcionamiento del ámbito escolar.
Por ejemplo: Cuando los niños están haciendo ruido en el salón y el profesor
les pide que hagan silencio, y entonces los estudiantes responden con
desobediencia e irrespeto. Además de esto, si el hábito de la de la
desobediencia no es corregido a tiempo, cuando la persona ingrese a la vida
laboral se verá obligado a enfrentar conflictos por no respetar las órdenes de
los superiores.
En efecto, las
consecuencias que trae la desobediencia resultan ser desfavorables para la
educación de los niños. El sistema familiar, que es el encargado de fundamentar
esta base, se ha apartado paulatinamente de su labor, dejando en manos de los
maestros la casi totalidad de la tarea de educar a sus hijos. Por otra parte,
los maestros, que de por si tienen la obligación de cumplir con su trabajo, se
ven ante la necesidad de enfrentar la problemática de esta difícil actitud de
los niños frente a las normas. Y los hijos, que sin duda no poseen la
suficiente madurez para darse cuenta de su situación, se acostumbran aún más a
la falta de indisciplina y autoridad, permitiendo que esto les perjudique en la
formación de su carácter. Así, de esta manera, y de manera lamentable, la
desobediencia se ha convertido, considerablemente, en uno de los principales
enemigos para la educación de los niños.
[1] Real
Academia Española, Diccionario (2001) < http://lema.rae.es/drae/?val=desobediencia >.
[2] < http://cuidadoinfantil.net/ninos-desobedientes-%C2%BFcual-es-la-causa.html >.
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