domingo, 2 de marzo de 2014

La desobediencia: principal enemigo para la educación de los niños

 
En la mayoría de los pobladores de la República Dominicana es común hablar sobre el tema de la educación. Se ha habla frecuentemente de que el Estado no invierte lo suficiente en este sector tan importante para el desarrollo de un país. Como bien es sabido, la falta de recursos en esta área ha ocasionado que la educación dominicana se halle estancada. Por lo tanto, esto se ha considerado como un grave obstáculo para su avance. Pero si bien este es uno de ellos, existen otros factores que debilitan el adecuado funcionamiento del sistema educativo. Tal es el caso de la desobediencia, que es uno de los principales enemigos de la educación de los niños.

Según la definición del diccionario de la RAE[1], podemos entender por desobediencia al acto por el cual ponemos resistencia a hacer lo que nos ordena una ley o autoridad. En la sociedad en que vivimos, llena de carencias, es común encontrarnos con la falta de obediencia por parte de los niños. La desobediencia surge como una epidemia que amenaza con la capacidad de alcanzar el objetivo de una buena educación. Si echamos un vistazo a nuestro alrededor, observaremos que la falta de valores de la sociedad es un desastre. Los padres, que son la base que constituyen la educación, no cumplen a totalidad su papel vital, y los hijos, que no poseen otra autoridad que los guie en el complicado proceso de su desarrollo se ven desorientados en su formación moral.

En otras palabras, todo esto puede verse reflejado en que los niños no quieren someterse a las reglas establecidas, ya sea en el ámbito familiar o escolar, y, a causa de su indisciplina, deciden revelarse ante cualquiera autoridad. Esta desobediencia constituye un verdadero obstáculo para el sano crecimiento intelectual de los niños, niñas y adolescentes. Esto se debe a que en el mundo en que vivimos es una sociedad organizada, con un conjunto de reglas a respetar, y por tanto, el no cumplimiento de estas puede provocar conflictos entre los superiores (Padres, Tutores, Maestros) y los niños y jóvenes. Sin embargo, existen varias razones por las que un/a niño/a puede ser desobediente, tales como: el que los padres sean demasiado autoritarios, condescendientes o negligentes al momento de corregir a sus hijos[2]. De otra manera, a pesar de todo lo expuesto anteriormente, desde mi punto de vista, la  principal causa de la desobediencia es el déficit en la implantación de un sistema disciplinario adecuado.

A propósito, partiendo de lo que escribe Carlos Cuauhtémoc Sánchez, en su libro “Un grito Desesperado”: “Las normas de disciplina delimitan la única área confiable sobre la que se puede edificarse la torre de éxito familiar y personal”, (Pág. 120), (Sánchez, 1994); podemos notar que la disciplina es un elemento muy importante en la educación de los hijos.  No obstante,  la falta de disciplina y obediencia que poseen muchos niños en nuestra sociedad ocasiona que se vea afectado su aprendizaje. Tal es el caso, cuando en ocasiones estos no cumplen con sus tareas y responsabilidades por usar su tiempo en juegos o en alguna clase de entretenimiento. Otro caso puede notarse, en el que, como ya se ha dicho anteriormente, la falta de valores en el seno familiar puede provocar que los niños muestren una actitud de rebeldía hacia sus maestros o superiores, quienes implantan una disciplina para el adecuado funcionamiento del ámbito escolar. Por ejemplo: Cuando los niños están haciendo ruido en el salón y el profesor les pide que hagan silencio, y entonces los estudiantes responden con desobediencia e irrespeto. Además de esto, si el hábito de la de la desobediencia no es corregido a tiempo, cuando la persona ingrese a la vida laboral se verá obligado a enfrentar conflictos por no respetar las órdenes de los superiores.

En efecto, las consecuencias que trae la desobediencia resultan ser desfavorables para la educación de los niños. El sistema familiar, que es el encargado de fundamentar esta base, se ha apartado paulatinamente de su labor, dejando en manos de los maestros la casi totalidad de la tarea de educar a sus hijos. Por otra parte, los maestros, que de por si tienen la obligación de cumplir con su trabajo, se ven ante la necesidad de enfrentar la problemática de esta difícil actitud de los niños frente a las normas. Y los hijos, que sin duda no poseen la suficiente madurez para darse cuenta de su situación, se acostumbran aún más a la falta de indisciplina y autoridad, permitiendo que esto les perjudique en la formación de su carácter. Así, de esta manera, y de manera lamentable, la desobediencia se ha convertido, considerablemente, en uno de los principales enemigos para la educación de los niños.



[1]  Real Academia Española, Diccionario (2001) < http://lema.rae.es/drae/?val=desobediencia >.
[2] < http://cuidadoinfantil.net/ninos-desobedientes-%C2%BFcual-es-la-causa.html >.



lunes, 10 de febrero de 2014

Mi Experiencia con Harold Bloom (I, D, C)



Para empezar, a veces conocemos personas que nos hacen sentir a gusto con nosotros mismos y con las personas sin nada a cambio. Esto provoca una posición de amor y alegría, la cual se lleva a cabo mediante un comportamiento bondadoso, que forma parte de nuestro modo de vivir. Al relacionarnos con ellos sentimos una sensación especial, no queriendo que se acabe ese día, por ejemplo: un joven comiendo helado con su mejor amigo, este estará feliz y actuará de acuerdo a como se siente. Ahora bien, un hombre mayor se sentirá satisfecho al estar con otro en un billar, tomando alguna bebida especial y disfrutando de las canciones puestas en dicho lugar, tan normal para él. Así mismo me sentí ese día al estar en un restaurante con aquel hombre, todo fue impresionante, un día inolvidable para mi, fue el día que tuve mi experiencia con Harold Bloom.
Ese día fue cuando me enteré de que había conocido al mejor crítico literario de los últimos tiempos, y, sobre todo del último siglo. Conversamos por largo rato acerca de su vida y me contó sobre sus conocimientos de literatura. De pronto recordé la primera vez que había leído un libro de Harold Bloom, hace un par de años, cuando aun era una adolescente. En aquel entonces no comprendía mucho su estilo de escritura y mucho menos lo que quería transferir en sus textos. Con el pasar del tiempo me di cuenta que sus escritos reflejaban las críticas más impresionantes que jamás haya leído. Textos que reflejaban años de conocimiento literario, y entonces me di cuenta que había descubierto uno de los pocos autores que me harían delirar en mis pensamientos.
Para concluir, tuve una experiencia increíble, y descubrí el mar de ignorancia que abundaba en mi cabeza cuando sus filósofas palabras me hicieron ver en segundos mi forma equivocada de ver el mundo. Para entender sus palabras hay que pensar mucho, de eso me di cuenta cuando me dijo: "todos sufrimos en el mismo idioma"; no lo entendí pero fingí que si. También me dijo: "Cambia tu forma de pensar y así cambiaras tu mundo". Eso me motivo a tomar mejores decisiones en mi vida que me ayuden a ser mejor. La pasamos de lo mejor, fue un día inolvidable, leímos, reímos e hicimos muchas cosas divertidas. No pensé que el Sr. Bloom fuera tan amigable, además, fue interesante descubrir un mundo totalmente nuevo a través de la literatura, comprobar que es escribir es un arte y es el mejor pasatiempo; no pensé que estas palabras salieran de mi, pero quisiera repetir ese día.   

El Pasaje que más me gustó de la novela "El extranjero" de Albert Camus

"Ayer era sábado y María vino como habíamos convenido. La deseé mucho porque tenía un lindo vestido a rayas rojas y blancas, y unas sandalias de cuero. Se adivinaban sus senos firmes y el tostado del sol le daba un rostro de flor. Tomamos una autobús y fuimos a algunos kilómetros de Argel a una playa encerrada entre rocas y rodeada de cañaverales al lado de la ribera. El sol de las cuatro no calentaba demasiado, pero el agua estaba tibia, con pequeñas olas alargadas y perezosas. María me enseñó un juego. Al nadar había que beber en la cresta de las olas, conservar en la boca toda la espuma, y ponerse en seguida de espaldas para proyectarla hacia el cielo. Se formaba entonces un encaje espumoso que se desvanecía en el  aire o caía como lluvia tibia sobre la cara. Pero al cabo sentí la boca quemada por la amargura de la sal. María se me acercó entonces y se estrechó contra mí en el agua. Puso su boca contra la mía. Su lengua refrescaba mis labios y rodamos entre las olas por un momento.

Cuando nos vestimos nuevamente en la playa, María me miraba con ojos brillantes. La besé. A partir de ese momento no hablamos más. La estreché contra mí y nos apresuramos a buscar un autobús, regresar, ir a casa y arrojarnos sobre la cama. Había dejado la ventana abierta y era agradable sentir derramarse la noche de verano sobre nuestros cuerpos morenos".

jueves, 6 de febrero de 2014

Cómo desarrollar buenos hábitos de lectura

La lectura es una actividad que ayuda en gran manera al ser humano y la usamos en todos los aspectos de nuestra vida, por lo que es primordial cultivar este hábito. Para desarrollar el buen hábito de la lectura es necesario proponerse leer a menudo, aunque sea en pequeñas cantidades. Comienza desde leer el periódico de cada mañana, hasta deleitarte leyendo obras literarias y libros de toda clase. Con el tiempo, se incrementará tu gusto por la lectura y verás que se te facilitará comprender cualquier tipo de texto. También es recomendable que te establezcas metas de leer cierta cantidad de libros en un tiempo determinado, y sin que te des cuenta, te convertirás en un buen lector en poco tiempo.