lunes, 10 de febrero de 2014

Mi Experiencia con Harold Bloom (I, D, C)



Para empezar, a veces conocemos personas que nos hacen sentir a gusto con nosotros mismos y con las personas sin nada a cambio. Esto provoca una posición de amor y alegría, la cual se lleva a cabo mediante un comportamiento bondadoso, que forma parte de nuestro modo de vivir. Al relacionarnos con ellos sentimos una sensación especial, no queriendo que se acabe ese día, por ejemplo: un joven comiendo helado con su mejor amigo, este estará feliz y actuará de acuerdo a como se siente. Ahora bien, un hombre mayor se sentirá satisfecho al estar con otro en un billar, tomando alguna bebida especial y disfrutando de las canciones puestas en dicho lugar, tan normal para él. Así mismo me sentí ese día al estar en un restaurante con aquel hombre, todo fue impresionante, un día inolvidable para mi, fue el día que tuve mi experiencia con Harold Bloom.
Ese día fue cuando me enteré de que había conocido al mejor crítico literario de los últimos tiempos, y, sobre todo del último siglo. Conversamos por largo rato acerca de su vida y me contó sobre sus conocimientos de literatura. De pronto recordé la primera vez que había leído un libro de Harold Bloom, hace un par de años, cuando aun era una adolescente. En aquel entonces no comprendía mucho su estilo de escritura y mucho menos lo que quería transferir en sus textos. Con el pasar del tiempo me di cuenta que sus escritos reflejaban las críticas más impresionantes que jamás haya leído. Textos que reflejaban años de conocimiento literario, y entonces me di cuenta que había descubierto uno de los pocos autores que me harían delirar en mis pensamientos.
Para concluir, tuve una experiencia increíble, y descubrí el mar de ignorancia que abundaba en mi cabeza cuando sus filósofas palabras me hicieron ver en segundos mi forma equivocada de ver el mundo. Para entender sus palabras hay que pensar mucho, de eso me di cuenta cuando me dijo: "todos sufrimos en el mismo idioma"; no lo entendí pero fingí que si. También me dijo: "Cambia tu forma de pensar y así cambiaras tu mundo". Eso me motivo a tomar mejores decisiones en mi vida que me ayuden a ser mejor. La pasamos de lo mejor, fue un día inolvidable, leímos, reímos e hicimos muchas cosas divertidas. No pensé que el Sr. Bloom fuera tan amigable, además, fue interesante descubrir un mundo totalmente nuevo a través de la literatura, comprobar que es escribir es un arte y es el mejor pasatiempo; no pensé que estas palabras salieran de mi, pero quisiera repetir ese día.   

El Pasaje que más me gustó de la novela "El extranjero" de Albert Camus

"Ayer era sábado y María vino como habíamos convenido. La deseé mucho porque tenía un lindo vestido a rayas rojas y blancas, y unas sandalias de cuero. Se adivinaban sus senos firmes y el tostado del sol le daba un rostro de flor. Tomamos una autobús y fuimos a algunos kilómetros de Argel a una playa encerrada entre rocas y rodeada de cañaverales al lado de la ribera. El sol de las cuatro no calentaba demasiado, pero el agua estaba tibia, con pequeñas olas alargadas y perezosas. María me enseñó un juego. Al nadar había que beber en la cresta de las olas, conservar en la boca toda la espuma, y ponerse en seguida de espaldas para proyectarla hacia el cielo. Se formaba entonces un encaje espumoso que se desvanecía en el  aire o caía como lluvia tibia sobre la cara. Pero al cabo sentí la boca quemada por la amargura de la sal. María se me acercó entonces y se estrechó contra mí en el agua. Puso su boca contra la mía. Su lengua refrescaba mis labios y rodamos entre las olas por un momento.

Cuando nos vestimos nuevamente en la playa, María me miraba con ojos brillantes. La besé. A partir de ese momento no hablamos más. La estreché contra mí y nos apresuramos a buscar un autobús, regresar, ir a casa y arrojarnos sobre la cama. Había dejado la ventana abierta y era agradable sentir derramarse la noche de verano sobre nuestros cuerpos morenos".

jueves, 6 de febrero de 2014

Cómo desarrollar buenos hábitos de lectura

La lectura es una actividad que ayuda en gran manera al ser humano y la usamos en todos los aspectos de nuestra vida, por lo que es primordial cultivar este hábito. Para desarrollar el buen hábito de la lectura es necesario proponerse leer a menudo, aunque sea en pequeñas cantidades. Comienza desde leer el periódico de cada mañana, hasta deleitarte leyendo obras literarias y libros de toda clase. Con el tiempo, se incrementará tu gusto por la lectura y verás que se te facilitará comprender cualquier tipo de texto. También es recomendable que te establezcas metas de leer cierta cantidad de libros en un tiempo determinado, y sin que te des cuenta, te convertirás en un buen lector en poco tiempo.